Queridas, estimados
Esta semana ha comenzado una nueva -¿nueva?- campaña electoral sin que nadie haya exigido una nota de corte para presentarse o al menos un certificado de buena conducta en la asignatura de NEGOCIACIÓN. Oye, es que no llegan a un acuerdo ni a tiros. Se sientan en la mesa y nada de nada, que no, que no quiero gobernar contigo asín, que yo a ese no le ajunto, que no, que no apruebo los presupuestos asán, que no, que no quiero reducir el gasto electoral, que no, que yo así no juego.
Me gustaría llamarles y contarles cómo se negocia. Si eso lo hacemos todos cada día, ya no en el trabajo, si no en casa. Podemos empezar con ejemplos sencillos tipo barrio sésamo
Negociación casera:
-vaaaale, solo una salida al cine por mes y continúo comprando tabaco
-Bueeeeno, este verano vamos a casa de tu madre al pueblo.
-Valeeee mamá, acepto las zapatillas deportivas del mercadillo si me dejes jugar a la Play Station dos veces por semana.

Negociación comercial
-si te compro dos, ¿me haces precio?
-No, pero si me compras seis, hablamos
– ¿te puedo encargar la camiseta de Grandes dinastías si me apellido Martínez pitiflus?
– Pues no, porque no pertences a una gran dinastía, las grandes dinastias son Pérez, Martínez, Garcías, etc… pero si te quitas el pitiflus te la hago…
Y así hasta el infinito……. tampoco es tan difícil, ¿no?