Queridas, estimados

Andaba yo pensando que nunca en mi vida anterior, apenas hace tres años, se me había pasado por la cabeza convertirme en  business man, botiguer, cazador de tendencias, creador de ídem, galerista en ciernes, fabricante de producto, organizador de eventos, pero que no me podía quejar porque era toda una experiencia cuando mi señora, siempre tan oportuna, me leyó en alto  lo que dijo un filósofo surcoreano Byung-Chul Hang en una nutrida conferencia en Barcelona: “Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose”. Menudo chasco. Resulta que ahora que soy autónomo, que ya no tengo jefes, me exploto yo mismo.  ¿Y qué hago? ¿abandono? ¿me doy hora libres? ¿desobediencia fiscal?  Le he escrito una carta al surcoreano para ver si me ofrece una solución.  Mientras tanto no me queda otra que seguir explotándome y a ustedes aguantarme.  Hete aquí el boletín de explotación de mi mismo.