chaqueta

Queridos, queridas, creo que voy añadir a mi lista de profesiones la de cazador de frases. Lo digo porque si se agudiza el oído o lo que es lo mismo se es cotilla por naturaleza, se escucha cada cosa que deja el ánimo por los suelos. Doy dos ejemplos. Día 23, pasillo de un mercado, ciudad de Barcelona, 11.30 am. Un señor de mediana edad a otro: “Es que el ayuntamiento está haciendo en estos momentos lo mismo que hacía ETA”. El compañero asiente sin ningún tipo de asombro. Me dan ganas de intervenir, pero me da pereza y continúo. Sin comentarios.
Día 23, 02.00 am. Conversación en un balcón de un edificio donde se celebraba una fiesta de solsticio. Dos chicos jóvenes conversan lejos del ruido del interior. Parecen que mantienen una conversación sobre la vida. Y de repente oigo un poco más alto. “Es la acostumbración, tio, es la acostumbración”. Lo escuché desde mi casa, a punto de meterme en la cama. Esa noche tuve pesadillas. Y eso que no tengo costumbre, perdón, acostumbración