Día dos en mi faceta de tendero moderno

Buenas. Día dos en mi faceta de tendero moderno, es decir de creador de tendencias. Ya me he dado cuenta que era más fácil vender un piso que vender en una tienda. Nunca lo imagine, pero es así. Se lo juro. Ya me empiezo a recuperar del trajín de la inauguración, pero aun ando flojo, sensible, susceptible. La mayoría de la gente me dice que no encuentra palabras para describir la maravilla del espacio y lo elegante que son las cosas que vendo dentro. Vale que esa misma mayoría salen por la puerta alabando, pero sin soltar una perra gorda. “Bueno, al menos les gusta”, me animo yo solo. Pero aun no estoy preparado para las críticas. Ayer sin ir más lejos, aun gozando de las miles del éxito, entra un señor mayor, mira al techo con sus vigas recuperadas, mira las paredes donde ya no hay rastro del gotelé, mira esa escalera diseñada por mi gran amigo Isamat, pedazo artista donde los haya, me mira a mí y me suelta; “ ¿y tanto tiempo de obras para esto?” Me quede de una pieza. No lloré por el canto de un duro, pero me entraron unas ganas…. Porque uno tiene una educación que si no le suelto un improperio, pero recordé algunas de las máximas de mi madre y me callé. Les dejo algunas fotos del espacio para que ustedes mismos opinen.