Me encanta mi calle. Hay gente estupenda y muuuuy creativa. El otro día, sin ir más lejos, entro una chica encantadora, guapa, simpática con un bebé también muy guapo. Me enseñó Gerrob, un producto que se había inventado para reciclar las botella de agua en un bonito jarrón. Me encantó. Y aquí lo tengo entre las otras cosas de Martínez. Está siendo un éxito. Lo hay en gris y en rojo. Y no pude ser más producto de proximidad. Resulta que la joven se llama Noemi y vive dos números más allá de mi casa. Kilómetro cero, cerapio.

Noemi gerrob1